domingo, 6 de octubre de 2013

Mayo 27 de 2013



-... Aquí esta -Dijo, mientras sonreía y me tocaba con ternura.




Yo sentí que me desvanecía. Un dolor en las entrañas, que a la vez me daba placer, mientras intentaba poner su miembro erecto dentro de mí. Me dolía, pero con su mano, jugaba con mi botón y hacía que no sintiera nada.




-¿Te duele?

-Un poco.

-¿Paramos?

-Jamás.




Comenzó a meterlo despacio, no muy profundo, frenando en seco al verme brincar. Lo hice detener por completo y lo dejé boca arriba.




-¿Que vas a hacer?- me miró algo asustado.




Baje sin romanticismos hasta su pene, y empecé a masturbarlo, viendo de ves en cuando su carita de niño asombrado, alternando con sexo oral, hasta que lo vi correrse.




-¿Que carajos buscas?- me dijo jadeando.

-Dejarte seco, ¿no es claro?

sábado, 7 de septiembre de 2013

Septiembre 7 de 2013

-...Y a mi ya algo se movió entre mis pantalones en búsqueda tuya y mis manos ya empezaron a querer recorrer tu cuerpo.



- Te necesito, necesito tus manos recorriendome, tu respiración caliente en mi piel.



- Recorrer todo tu cuello a punta de besos mientras mis manos acarician toda tu espalda y te aprietan cada vez a mi pecho.




- Esos besos que nos damos al inicio, como nos decimos tanto sin palabras. Esos besos suaves, que apenas nos rozamos los labios mientras nos encendemos y me recuestas suavemente.- Fue tan solo decirle eso, y parecía sentir su lengua en mi boca.




-Y luego admirar tu cara,mientras mis manos hacen ligeros movimiento suavez para irte desvistiendo mientras te exitas mas y mas.


- Como te voy sujetando de las caderas, apretándote contra mi, abrazándote con mis piernas, con todas mis fuerzas.






Entonces recordamos que estábamos en clase.

domingo, 25 de agosto de 2013

Junio 16 de 2013



-... Es lo mismo ¿Sabes? Siempre es lo mismo.

-¿Que cosa? -Eso de estar muertos de amor. ¿No te aburre? -Le dije tirada en el pasto de la facultad.

-No, no me aburre. ¿Sabes por qué? Porque me besas diferente todos los días.

Lo Besé, lo mimé como un niño y él pegó su cabeza, casi sumiso, entre mis pechos.

-No me dejes -susurró- Yo te amo así, variable y loca, pero no me dejes.

martes, 13 de agosto de 2013

Julio 20 de 2013



Eran más o menos las 7pm, y seguiamos en la universidad. Ese hermoso y sensillo recinto que en las noches se ve tan poético con sus luces naranjas a medio brillo, delineando la estatua de la plaza central. No hay ruido y la poca gente que continua allí estaba en clases.




-Antes de irnos, vamos al baño ¿Si?




Asintió, me tomó de la mano y empezamos a buscar uno que no estuviese mojado. Al fín entramos al segundo piso de un bloque y cuando ibamos saliendo, chismeabamos a los pobres enclaustrados.




-Ese salón- dijo riendose y jugueteando- es el que solo se abre por dentro, si no estoy mal.

-Mira ese salon tan grande, no entiendo como unos salones parecen buardillas y otros como para banquetes. ¿Está solo?-dije mientras entraba en medio de la penumbra (uno no sabe si alguien tuvo mi idea primero).

-Jum-Asintió haciendose el loco.




Lo sujeté por las correas de la maleta y lo halé hacia mí para que me cercara contra la pared. Eso me enciende. Sus manos no tardaron en apretar mis muslos, subiendo con poca ligereza, una mano hacia mi pecho y la otra me sujetaba del cabello. Volvió a bajar a mi pierna, esta vez para subirla y poner mi sexo a la altura del suyo. Ese roce ni fuerte ni suave que hacia contra mí, ponía los músculos de mi vientre, a presión. Al sentirnos ya calientes, le hice sentarse en el suelo, me encanta cabalgar a mi ritmo, y que me estruje en el proceso. Esta ves, de pronto por el afán, solo al ponerme sobre el, sentir correrme un rió y al parecer él se me unió en instantes.




Bajó el ritmo de sus embestidas, y me recostó en el suelo, con mis senos al alcance de su boca, siguió embistiendo.




-Esta ves te vienes en mi boca-le dije, al ver que subia la intencidad. No respondió, siguió unos minutos y se dejó empujar para quedar sentado sobre sus rodillas a lo que yo caí sobre su cinturón. Me sujetó del cabello y ayudaba a que yo tragara con velocidad. Adiviné que había eyaculado, reconozco ese sabor entre salado y dulce de su semen.




-Vamos a probar ¿Te parece?-Pasó su mano desde mi clítoris, pasando por toda mi humedad, llegando entre mis nalgas, entrando y saliendo. Era la primera vez que haciamos esto, era una sensación extraña entre placer e incomodidad. Para mi sorpresa no tardé en correrme mientras miraba el techo en medio de mi utopia.




-¿Nos vamos?

-Ujum- afirmé y lo besé.

domingo, 11 de agosto de 2013

Agosto 11 de 2013



  • Kim
    ...Relatos eroticos
    y curas juntos!
    Garuda
    Curas?
    Kim
    amor, lo confieso, tengo fetiches medio raros
    Garuda
    de los cuales me sabia el de agarrarte del cabello
    el de que te agarren
    y no mas
    Y claro el de hacerlo en publico casi se me pasa
    Kim
    Bueno, tengo (Dios me perdone) Fetiches con el clero
    Pero no con los sacerdotes de ahora. Por eso me gusta esta historia. Porque es de la epoca de la inquisición
    Garuda
    Irónicamente esa era la unica forma de ganarte que te dijieran impura
    porque corrompias a un ser puro. Pero ya teniendo esa información...
    Kim
    ¿Qué harás?
    Garuda
    Qué se yo, vestirte de cortesana... latigarte, tocarte, besarte sin que puedas poner resistencia. Creo que de ese fetiche me beneficio yo.
    Kim
    ¿No que nunca me pegarías?
    Garuda
    En esos momentos en que lo único que quiero es darte placer, sabes que no reacciono.



jueves, 8 de agosto de 2013

Junio 10 de 2012




-...No me importa, alguna excusa sacaré.- Le dije a regañadientes.

-¿Y si se da cuenta?

-¡Vamos! Así nos viera en sus narices, no lo creería. De no ser así habría hecho caso de las habladurías.

-¿En mi casa?- Dijo al fin aceptando.

-¿Donde más?




El viaje era largo, aun más tratándose de lo que los dos queriamos hacer y nos limitabamos a negar, detrás de una excusa de trabajo grupal de cálculo y lecciones de guitarra.

Yo tenía novio hacia poco mas de dos meses, pero llevando menos de uno, él y yo nos conectamos y ya no pudimos separarnos. Todo era a escondidas al principio, pero luego fui más descarada y eso me encantaba.




-¿Vas a mostrarme como tocas... la guitarra?- le dije entre risas picaras. Él se puso nervioso, era un niño y digamos que yo ya sabia un par de cosas, pero a final de cuentas éramos igual de torpes e inocentes.

-Vale.- no inmutó una sonrisa, por un momento pensé que se ofendió.




Después de un rato de tontear aquí y alla, me reconsté en su cama y le invité a acompañarme. El se recostó a mi espalda y me abrazó con ternura. De por sí ese hombre el muy dulce. Yo giré y le besé despacio, a ver si con eso lograba que entendiera a qué iba.

Después de unos dulces y torpes intentos, él fue entendiendo el arte, y yo me sentía la mujer más especial.




Estaba sobre mi, apoyado en sus brazos, tal vez para no hacerme peso, mientras me besaba descubrió mis pechos...¡wow! ¿Se puede imaginar unas manos más expertas y excitantes que las de un guitarrista? Poco a poco esa mano libre se escabullo con algo de inexperiencia en mi pantalón, pero esa inexperiencia le hacia moverse con lentitud, con calma, haciéndome sentir cosas que no conocía. Su sonrisa nerviosa me hacia pensar que sentía lo mismo.




Luego yo me cabalgué sobre él, moviéndome lentamente, disfrutando esas caras de placer reprimido, cómo intentaba jalarme hacia él para disimular sus gemidos. Sentí cómo sus piernas temblaban, sus músculos se tensaban y sus embestidas eran más lentas pero con más fuerza. Palpé sus entre pierna y sentí sus jeans empapados.




Después de un rato de juegos y besos, me recosté sobre su abdomen, dándole la espalda, y me quedé mirando asombrada su pene erecto. ¡ Llevábamos horas y seguía tan firme! Me sentí frustrada y entonces rompí una de mis dulces promesas de la pre-adolescencia: ''jamás me meteré una cosa de esas a la boca''. Bajé despacio, a besitos por ese caminito de bellos organizados que apuntan a su paraíso, rocé mis labios contra su glande.




- ¿Qué haces? - Dijo entre asustado y excitado - no no no no ¡para!.

-¿Seguro quieres que pare?- Le dije con una sonrisa. Él no respondió, al parecer estaba ahogado en la situación.




Primero saboreé la punta, nada desagradable para todo lo que dicen. Sabía a él. Sabía a esas ganas, a ese amor, a esa pasión que florecía. A medida que su miembro entraba a mi boca, sentía como entre mis piernas se hacia una laguna y él me tomaba del cabello para acelerar mi ritmo. Yo sentí cómo un orgasmo me atravesaba el vientre con solo verlo retorcer.




Al terminar, se subió a mi y me pidió hacer lo mismo conmigo. Me negué un par de veces, pero sentirlo deslizarse por mi ombligo era un rotundo ''¡NO PARES!''. En menos de nada apretó mis piernas sobre sus hombros, y su cabeza se hundió entre ellas y... no supe más. Cada vez que su lengua rozaba ese punto de placer, esa deliciosa tortura me hacia estremecer.




-¡ Déjame descansar, Caray! - dije jadeandole al oido - Pero no estuvo mal... nada mal.