-... Es lo mismo ¿Sabes? Siempre es lo mismo.
-¿Que cosa? -Eso de estar muertos de amor. ¿No te aburre? -Le dije tirada en el pasto de la facultad.
-No, no me aburre. ¿Sabes por qué? Porque me besas diferente todos los días.
Lo Besé, lo mimé como un niño y él pegó su cabeza, casi sumiso, entre mis pechos.
-No me dejes -susurró- Yo te amo así, variable y loca, pero no me dejes.
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